El patio de columnas de la Diputación de Badajoz acogerá mañana jueves, día 2, a las 20,00 horas, la presentación del libro 'La generación del sacrificio. Ricardo Zabalza, 1898-1940', de Emilio Majuelo Gil, profesor de historia en la Universidad Pública de Navarra. Ricardo Zabalza nació en Erratzu (Navarra) el 29 de enero de 1898. Maestro de escuela, en la década de los años veinte del siglo pasado emigró a Argentina para trabajar como cargador en el puerto de Buenos Aires. También ejercería su profesión. A su regreso a España, en 1930, se afincó primero en Jaca y poco después en Pamplona.
Encarcelado tras la insurrección asturiana, Zabalza permaneció en prisión hasta finales de 1935. Como miembro destacado del ala más izquierdista del socialismo, sería incluido en el Comité Ejecutivo de la Agrupación Socialista Madrileña junto con Caballero y Álvarez del Vayo. Tras su liberación, no hizo otra cosa que intentar reorganizar el movimiento campesino. La reapertura de las Casas del Pueblo y levantar los ánimos de los jornaleros serían, entre otros, sus objetivos prioritarios. En un acto celebrado en Mérida daría el pistoletazo de salida para una nueva gira de propaganda por Extremadura.
Sus mítines, bajo la atenta mirada de los guardias de asalto, los daría en simples corrales. Aún así, su celo y eficaz labor se verían recompensados con lo que no había conseguido en las legislativas de 1933 en Navarra: un acta de diputado por Badajoz con 168.270 votos. En el Congreso se destaparía como uno de los diputados más activos. Su trabajo en la Comisión de Agricultura y sus continuas intervenciones le valdrían para afianzar aún más su ya reconocida fama de defensor de jornaleros y campesinos.
A partir de entonces dedicaría todos sus esfuerzos al fomento del cooperativismo agrícola impulsando el Congreso de Cooperativas Agrícolas que se celebró en Valencia y en el que se constituyó la Unión Central de Cooperativas Agrícolas (UCCA). Su pretensión era confeccionar un proyecto cooperativista a escala nacional. Trabajó en la organización de cooperativas allá donde se daban las condiciones de producción y terreno propicios, además de viajar a congresos internacionales para la puesta en común de las últimas novedades. Todo ello en un plano de guerra y continuas pérdidas por parte de la República.
Los últimos coletazos de la guerra le llevaron a Alicante. En su puerto organizaría el embarque hacia el exilio de muchas mujeres e hijos de compañeros. Él, sin embargo, quedó atrás intentando recibir a los que todavía no habían llegado. Allí le sorprendería el ejército fascista italiano. Después de pasar por el campo de Albatera y estar internado en la cárcel de Porlier, fue fusilado el 24 de octubre de 1940.


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